Los 10 errores más frecuentes en el menú diario

14 Oct Los 10 errores más frecuentes en el menú diario

Según el Instituto Nacional de Estadística, 6 de cada 10 españoles que trabaja, come fuera de casa. De estos el 4% lo hace escogiendo la carta en un restaurante, el 37% se lleva la comida de casa con un “tupper” y el resto, 59% hace un menú, la mayoría de veces en un restaurante.

Es evidente que a día de hoy, la opción más elegida es el menú diario en el restaurante con un precio cerrado, que cuesta a la mayoría de trabajadores unos € 217 / mes. Alrededor de unos 10 € / día.

Es por este motivo, que hoy os quiero listar los errores más frecuentes que hacemos cuando comemos de menú.

Uno. Ir a comer tarde:

Es muy habitual, en la Península Ibérica, que vamos a comer entre las dos y las tres de la tarde. Este hecho, hace que llegamos con mucha hambre y cansados ​​por una mañana tan largo, por lo tanto, vamos a entrar en un ambiente de estrés porque iremos a comer todos a la vez, y seguramente escogeremos mal los platos y seguramente tendremos menos opciones para escoger. Si eres de los que tu horario no te permite comer antes, gestiona muy bien el desayuno y la media mañana para poder llegar a tu hora de comer con apetito justa.

Dos. Elegir primeros platos pesados:

Hay unos cuantos restaurantes, sobre todo en las zonas industriales, que ofertan unos primeros platos muy, muy calóricos y pesados, y en el primer plato tenemos que escoger una cosa muy ligera para que nos permita seguir trabajando con ligereza por la tarde y no nos engorde. Por ejemplo una ensalada, verdura hervida o alguna crema fría o caliente como un gazpacho o una crema de puerros. Evidentemente, si nuestro trabajo es de un desgaste importante porque trabajamos en la obra o en tareas de un esfuerzo físico importante, deberemos elegir un plato de pasta, legumbres o arroz, pero la cocción debe ser también ligera.

Tres. Patatas fritas de guarnición:

– Es muy habitual que la carne o pescado del segundo plato venga con patatas fritas de guarnición. Las patatas fritas son muy económicas de coste y normalmente gustan a todos. Pero no interesa gentes comer habitualmente. Nos aporta muchas calorías procedentes de frituras en altas temperaturas de aceites reutilizados y en muchos casos, con un estado oxidativo muy alto. En la carne o pescado, que favorablemente debemos escoger a la plancha y sin salsas, debemos explicitar que no nos pongan patatas fritas y que a ser posible nos lo cambien por algunos champiñones salteados o algún pimiento al horno. Estos productos son habituales en todas las cocinas.

– También es una buena opción, y utilizada por muchos vegetarianos, pedir un plato de pasta de segundo. Normalmente, el restaurador, no nos pone ningún problema en pedirle otro primer como segundo plato; pues el coste de la materia prima es más económico.

Cuatro. Empezar a comer pan antes de comer:

Este hecho muy ligado al hecho de ir a comer tarde y habiendo acumulado mucha hambre. Lo primero que nos ponen en la mesa es una bandeja de pan y en algunos casos un platas de patatas chips o aceitunas. Esto lo tenemos que evitar. No deberíamos comer pan ni antes de comer ni comiendo, y el aperitivo debemos reservar exclusivamente para el domingo. Aconsejo decir explícitamente al camarero “no me lleves pan por favor”. De esta forma evitas tentaciones.

Cinco. Empezar bebiendo vino:

En este país es habitual el vino en la mesa. Sinceramente, no creo que sea un mal hábito, pero hay que quitarnos la sed con agua y reservar el vino para hacer una o dos copas y basta. Tenga en cuenta que el alcohol nos aporta 7Kcal / gr nos dificultaría la frescura para trabajar por la tarde.

Seis. Comer deprisa y corriendo:

– También es un hábito habitual y poco saludable, comer muy rápido. Este comportamiento hace que nos saltamos la fase de masticado de la digestión en la boca y dificultamos la parte de la digestión que ocurre en el estómago. Dificultando de esta forma el trabajo y provocando gases y digestiones difíciles. Por ello, es importante escoger cocciones sencillas como ya hemos dicho, pero también comer despacio y masticar bien los alimentos. La experiencia me dice que es el hábito que más cuesta de modificar, pero también me dice que la gente que lo consigue, tiene unos resultados espectaculares.

– Si tenemos poco rato en nuestro horario, es aconsejable hacer un plato único en vez de un menú entero, para poderlo comer lentamente.

Siete. Escoger los postres mal:

– Este hecho muy ligado al de comer rápido.  Cuando la gente come muy deprisa llega a la hora del postre con ganas de algo dulce. Seguramente dado porque, aunque tengamos el estómago distendido por el volumen de gases y comida, no hemos dado tiempo al impulso nervioso para avisar al cerebro y avisarle de que ya estamos saciados.

– Aconsejo no comer postres y pasar directamente a los cafés, pues la oferta gastronómica de los restaurante suele ser poco interesante (mousse, helados, flanes, yogures azucarados…). Si hacemos postres, debemos elegir fruta del tiempo (almíbar no), Pero después de comer dos platos, la fruta la podemos hacer para desayuno o merienda.

Ocho. Los cafés con dos azúcares:

El café es interesante para aportarnos este punto de excitación y tensión para afrontar la tarde de trabajo que tendremos por delante, aunque  es importante tomarlo sin azúcar. La gente que pone dos sobres de azúcar en el café está tragando 64Kcal de golpe, y eso, hace subir los niveles de insulina de la sangre en exceso, de esta manera el cuerpo es una máquina de acumular energía y, como efecto rebote, tendremos hambre antes de tiempo.

Es aconsejable también, no tomar más de tres cafés diarios.

Nueve. Tomar “chupito” de licor de hierbas para digerir:

El “chupito” típico del final de una comida copiosa, debe ser exactamente eso, un sorbo después de una comida copiosa. En el menú diario y si tenemos que trabajar por la tarde está totalmente desaconsejado. Si por el contrario por la tarde no trabajamos y nos espera una sobremesa largo con compañeros o clientes, puede ser una opción, siempre y cuando lo hacemos esporádicamente.

Diez. De silla a silla:

– Este problema es habitual en personas que pasan su jornada laboral sentadas en el coche o delante del ordenador. Se levantan para ir a comer y vuelven a sentarse.

– Te recomiendo si eres de este perfil, que aproveches antes o después de comer para dar un paseo y estirar las piernas.

No Comments

Post A Comment