Joan Majó

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UN POCO MÁS DE MI…

 

El 13 de enero de 1998, cuando tenía 16 años, entré en estado de “coma”. El causante de este mal trago fue una meningitis B. El pronóstico del hospital Sant Pau de Barcelona no era muy esperanzador. Tenía pocas opciones de despertar y, si era así, habría secuelas.

 

La realidad fue que al cabo de unos días me desperté … Delgado, pálido, barbudo, pero después de varios días en observación, pruebas físicas y psicológicas no había ninguna secuela.

 

A día de hoy todavía me pregunto como pudo ser que un pronóstico tan pesimista acabase siendo una realidad tan optimista. El caso es que la vida me dio una segunda oportunidad. A partir de ese año celebro dos veces mi cumpleaños. Y me prometí a mi mismo que viviría la nueva vida que alguien había decidido darme de forma feliz, al fin y al cabo, todo lo que vendría a partir de ahora seria extra.

 

Para ello, decidí disfrutar cada día como si fuera el ultimo, pero sabiendo que tenía que cuidarme por si tuviera que vivir muchos años.

 

Esta experiencia me enseñó a valorar el presente, teniendo en cuenta el futuro … A compaginar el placer con las obligaciones, las locuras con la cordura, el humor con el respeto …

 

Aprendí que las cosas no tienen por que ser blancas o negras, hay una infinidad de grises inacabable. Sólo que cada persona tiene que encontrar su tonalidad.

 

Durante mi adolescencia me di cuenta de que para sentirte a gusto contigo mismo, tienes que encontrarte bien psíquica y físicamente. Aparte de intentar ver siempre el vaso medio lleno, no tenía suficiente con hacer deporte, sino que también era básico comer bien. Por este motivo encaucé mi carrera profesional hacia la dietética y la nutrición.

 

Cuando termine los estudios universitarios en 2004 tuve la oportunidad de comenzar a trabajar en el Centro Medico de Mataró. Allí empecé a aplicar las dietas a los pacientes.

 

Al poco tiempo me di cuenta de la dificultad que tenía la gente para seguir una dieta. Y no era por falta de motivación, sino porqué la gente no podía hacer lo que quería, sino que tenía que hacer lo que yo les decía.

 

A partir de ese momento, di prioridad a hacer dietas que fueran mas fáciles de cumplir, antes de que tuvieran los nutrientes exactos que necesitaba el paciente. Al fin y al cabo, por muy perfecta que fuera la dieta, si no la seguían, tampoco conseguía el efecto deseado. Por tanto, partiendo de la situación del paciente, le aplicaba unos cambios u otros para hacerlo mas alcanzable.

 

Fue después de pasar por Grecia, Marruecos y Túnez, cuando me di cuenta que no se deben hacer dietas. Siempre y cuando no tengamos una patología de raíz que nos obligue.

 

En aquellos países, yendo de turista, quise conocer la alimentación típica de allí. Su alimentación se basa en la variedad de muchos productos, sobre todo de fruta y verdura, son países mediterráneos, y lo cierto es que su alimentación se asemeja mucho a la que hacemos en la Península Ibérica.

 

Así pues, ¿que hábitos hemos descuidado para perder la salud acumulando kilos? Está claro que ahora hay algo que no hacemos bien. Es evidente, hemos perdido los buenos hábitos de estilo de vida saludable que nos caracterizaban, por lo tanto, para recuperar el peso deseado y la salud, es necesario retomar los antiguos hábitos.

 

Entre la observación recogida en los viajes y las experiencias vividas en la consulta empecé a madurar un cambio de hábitos secuencial, paso a paso, hasta que, empíricamente, llegué a la definición de un método de once pasos que ayudaba a la gente a alcanzar su objetivo: sentirse bien, con el peso deseado, de manera saludable y económica y, lo que es mas importante, con el peligro muy minimizado de volver a adquirir grasa de manera desmesurada porqué ya lo que cuenta no es la dieta, sino el nuevo habito de alimentación adquirido.

 

Ahora, mi obsesión es dar herramientas a la gente para que se conozca y logre ser saludable.